La dieta mediterránea promueve las bacterias intestinales en las personas mayores

Las dietas ricas en verduras, frutas, granos integrales, legumbres y aceite de oliva pueden afectar positivamente a las bacterias intestinales. Esto se debe al aumento de la diversidad de bacterias, por lo que se frena el avance de la fragilidad física y el deterioro cognitivo en las poblaciones de mayor edad.

 

En un nuevo estudio de cinco países publicado en la revista Gut, los investigadores analizaron las dietas habitaules entre las personas mayores, particularmente las que reciben atención residencial a largo plazo. Habitualmente se trata de dieta restrictivas que reducen la diversidad de bacterias intestinales, lo que acelera el inicio de la fragilidad.

 

Por lo tanto, el equipo de investigación quería ver si una dieta mediterránea podría mantener el microbioma en el aparato digestivo de las personas mayores y promover la retención o incluso la proliferación de bacterias asociadas con el envejecimiento saludable.

 

Los investigadores realizaron un estudio que investigó si un año con la dieta mediterránea podría alterar la microbiota intestinal y reducir la fragilidad.

 

Método

 

Los autores del estudio analizaron el microbioma intestinal de 612 personas de 65 a 79 años, antes y después de 12 meses. El primer grupo de 289 participantes comió su dieta habitual, mientras que 323 participantes consumieron una dieta mediterránea rica en frutas, verduras, nueces, legumbres, aceite de oliva y pescado y baja en carnes rojas y grasas saturadas.

 

Los participantes consistieron en 28 que eran frágiles, 151 estaban al borde de la fragilidad y 433 no se encontraron frágiles al comienzo del estudio. Vivían en cinco países diferentes: Francia, Italia, Países Bajos, Polonia y el Reino Unido.

 

Resultados

 

Los investigadores encontraron que consumir una dieta mediterránea se asociaba con cambios beneficiosos en el microbioma intestinal.

 

Comer una dieta mediterránea durante un año aumenta el tipo de bacterias intestinales relacionadas con el envejecimiento saludable, al tiempo que reduce las asociadas con la inflamación nociva en las personas mayores.

 

La dieta ayuda a frenar la pérdida de diversidad bacteriana al tiempo que aumenta las bacterias previamente asociadas con varios indicadores de fragilidad reducida, como la velocidad al caminar, la fuerza de agarre de las manos, la memoria y la inflamación reducida.

 

“La interacción de la dieta, el microbioma y la salud del huésped es un fenómeno complejo influenciado por varios factores”, anotó el estudio.

 

Bajo el microscopio

 

Tras un examen más detallado, la investigación reveló que los cambios en el microbioma se asociaron con un aumento de bacterias que producen ácidos grasos de cadena corta beneficiosos. Además, disminuyó el tipo de bacteria involucrada en la producción de ciertos ácidos biliares. Una sobreproducción de este tipo puede aumentar el riesgo de cáncer de intestino, resistencia a la insulina, hígado graso y daño celular.

 

Un aumento en la fibra dietética y vitaminas y minerales, especialmente C, B6, B9, cobre, potasio, hierro, manganeso y magnesio, estuvieron en gran parte detrás de los cambios en el microbioma.

 

Los hallazgos fueron independientes de la edad de la persona o del índice de masa corporal, los cuales afectan el microbioma.

 

A pesar del país de origen del participante, la respuesta a la dieta mediterránea después de 12 meses fue similar y consistente, señalando los autores:

 

“Notablemente, a pesar de las diferencias de composición de microbioma específicas del país al inicio y las diferentes adherencias dietéticas, los taxones sensibles a la dieta identificados en toda la cohorte se compartieron en gran medida entre las diferentes nacionalidades, es decir, su asociación con la dieta no era específica para ningún país”.

 

Los autores también señalan que algunas de las implicaciones se infieren en lugar de medirse directamente.

 

“Si bien los resultados de este estudio arrojan luz sobre algunas de las reglas de esta interacción tripartita, varios factores como la edad, el índice de masa corporal, el estado de la enfermedad y los patrones dietéticos iniciales pueden desempeñar un papel clave para determinar el alcance del éxito de estas interacciones “, explicaron los autores, agregando que los beneficios para la salud de la dieta mediterránea no se limitan a los sujetos de edad avanzada.

 

Referencias

 

Ghosh TS, Rampelli S, Jeffery IB, et al. Mediterranean diet intervention alters the gut microbiome in older people reducing frailty and improving health status: the NU-AGE 1-year dietary intervention across five European countries. Gut. 2020;69(7):1218‐1228.